La devoción del Via Crucis

Vivencia de la Liturgia de Viernes Santo 

“El Vía Crucis es un camino amado por la Iglesia, que ha conservado la memoria viva de las palabras y de los acontecimientos de los últimos días de su Esposo y Señor”. Con él, los fieles quieren recorrer el último tramo del camino recorrido por Jesús durante su vida terrena: del monte de los Olivos… hasta el monte Calvario.

Con este ejercicio orante, el creyente recuerda que su vida es una peregrinación en la que siguiendo las huellas del Maestro, pobre y crucificado, lleva a diario su propia cruz.

Por todo esto, el Vía Crucis es un ejercicio de piedad especialmente adecuado para practicar durante el tiempo de Cuaresma y especialmente en la tarde del Viernes Santo ante la Cruz solemnemente manifestada. La contemplación de este signo de salvación alienta nuestra esperanza de participar con Cristo en la victoria final: la Cruz aparecerá en el cosmos anunciando el retorno glorioso del Señor al final de los tiempos

Manuel González