Devociones particulares

Las devociones que nacen en la Iglesia son inspiradas por el Espíritu Santo y nos llevan a amar más a Dios.

la devoción

A los santos

Es la muchedumbre de los santos —conocidos o desconocidos— mediante los cuales el Señor nos ha abierto a lo largo de la historia el Evangelio, hojeando sus páginas; y lo está haciendo todavía. En sus vidas se revela la riqueza del Evangelio como en un gran libro ilustrado. Son la estela luminosa que Dios ha dejado en el transcurso de la historia, y sigue dejando aún…. Los beatos y los santos han sido personas que no han buscado obstinadamente su propia felicidad, sino que han querido simplemente entregarse, porque han sido alcanzados por la luz de Cristo.

De este modo, nos indican la vía para ser felices y nos muestran cómo se consigue ser personas verdaderamente humanas. En las vicisitudes de la historia, han sido los verdaderos reformadores que tantas veces han elevado a la humanidad de los valles oscuros en los cuales está siempre en peligro de precipitar; la han iluminado siempre de nuevo lo suficiente para dar la posibilidad de aceptar —tal vez en el dolor— la palabra de Dios al terminar la obra de la creación: «Y era muy bueno». Basta pensar en figuras como san Benito, san Francisco de Asís, santa Teresa de Jesús, san Ignacio de Loyola, san Carlos Borromeo; en los fundadores de las órdenes religiosas del siglo XIX, que animaron y orientaron el movimiento social; o en los santos de nuestro tiempo:  Maximiliano Kolbe, Edith Stein, madre Teresa, padre Pío. Contemplando estas figuras comprendemos lo que significa «adorar» y lo que quiere decir vivir a medida de Jesucristo y de Dios mismo.

(Benedicto XVI)

San José

Oración a san José

José, hombre bueno, santo varón

que fuiste un padre para el propio Hijo de Dios

y esposo providencial de la Virgen María

Conque confianza recurrimos a ti

la gran familia de los discípulos de Jesús

a quien cuidaste y educaste en su infancia

Te tenemos como patrón de la Iglesia

y patriarca de infinitas, discretas virtudes

 

José, santo del silencio

siervo obediente del Señor

en todo cuanto este te pida

lleno de sensatez y también de sueños

en quien Dios confía plenamente

para que le guardes sus tesoros más preciosos

Jesús y Maria

Tú ejemplo nos enseña

a querer a los de casa, a trabajar para ellos

a ser un buen vecino, a superar los problemas

viviendo siempre de cerca el misterio de Jesús. Amen

Ángel de la guarda

Oración al Ángel de la guarda

Ángel de Dios,

bajo cuya custodia me puso el Señor

con amorosa piedad;

a mí que soy vuestro encomendado,

iluminadme hoy,

guardadme,

regidme,

gobernadme.

Amén

San Isidro

Oración a san Isidro

Conocido por el apodo de “Isidro”, en realidad recibió el nombre de Isidoro por la fama de San Isidoro de Sevilla, hermano de San Fulgencio. Nació en Madrid en el año 1082, entre los cristianos mozárabes, que son quienes vivieron con ardor su fe bajo la ocupación musulmana. Contrajo matrimonio con María de la Cabeza, que también ha sido venerada como Santa por los madrileños desde hace siglos. En su programa habitual estaba primero la Misa y la oración, y después el trabajo, y responder a las indicaciones de la voluntad de Dios. Sobre todo en el auxilio a los necesitados. Es conocida su devoción a la Virgen. Y su modo de “dedicarle” los sábados a Ella, abriendo siempre a sus hijos “más
pobres” las puertas de su casa, ese día en especial.
Muere en 1170 y su fama de santidad se extiende por España y por todo el mundo. Es patrono de Madrid y de los labradores.

Señor, Dios nuestro, que en la humildad y sencillez de san Isidro, labrador, nos dejaste un ejemplo de vida escondida en ti, con Cristo, concédenos que el trabajo de cada día humanice nuestro mundo y sea al mismo tiempo plegaria de alabanza a tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Y con ocasión del 400 aniversario de su canonización:
Glorioso San Isidro, tu vida fue un ejemplo de humildad y sencillez, de recogimiento y oración, de trabajo y compasión, de abnegada entrega, servicio y confianza en el Señor. Intercede por nosotros ante el Dios Creador y pídele nos ayude con su infinita misericordia, que vuelva sus ojos hacia nosotros y nos alcance las gracias y auxilios que en este momento precisamos (pedir con fe lo
que se desea conseguir).
San Isidro, ayúdame a que mi oración se convierta en vida y mi vida en vocación, ayúdame a salir de la rutina, a amar los momentos sencillos del trabajo, de la familia, y a descubrir la presencia de Dios en todo lo creado.
Amén

San Fulgencio

Oración a san Fulgencio

San Fulgencio fue el segundo de cinco hermanos, cuatro de los cuales fueron considerados santos por la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Católica Ortodoxa. Sus otros hermanos canonizados son San Isidoro, San Leandro y Santa Florentina. Todos ellos son conocidos como los Cuatro Santos de Cartagena.

San Fulgencio nació en Cartagena en torno al año 540 y pronto su familia se traslada a Sevilla. En dicha ciudad serían arzobispos sus hermanos San Leandro y San Isidoro. San Fulgencio fue Obispo, ocupando la sede de Écija y, en dos ocasiones, la de Cartagena. Hombre elocuente y un gran orador, Recaredo le encomendó diversas misiones para su reino. Fue considerado un hombre sabio, siendo elevado al rango de Doctor de la Iglesia en 1880 por Pío IX.

Dios todopoderoso y eterno, que has puesto al obispo san Fulgencio al frente de tu pueblo, te rogamos, que por la eficacia de sus méritos concedas a tu pueblo tu amor y tu perdón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

San Bernardo

Oración a san Bernardo

San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia nació en el año 1090 cerca de Dijon (Francia). Recibió una piadosa educación y en el año 1111 se unió a los monjes del Cister. Poco después, fue elegido abad del monasterio de Claraval, cargo que desempeñó con gran provecho para sus monjes. A causa de las divisones que aquejaban por entonces a la Iglesia, se vio obligado a viajar por Europa, con el objeto de restablecer la paz y la unidad. Escribió mucho sobre teología y ascética. Murió en el año 1153.

Señor, Dios nuestro, tu hiciste del abad san Bernardo, inflamado en el celo de tu casa, una lámpara ardiente y luminosa en medio de tu Iglesia; concédenos, por su intercesión, participar de su ferviente espíritu y caminar siempre como hijos de la luz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Santa Teresa de Calcuta

Oración a santaTeresa de Calcuta

Padre Celestial: Nos has bendecido con la vida de la Madre Teresa. A través de ella, nos has mostrado la belleza de Tu amor por los pobres, y Tu amor por cada uno de nosotros en nuestra pobreza escondida.
Ayúdanos a continuar su trabajo de amor, tocando a Jesús en la pobreza y dolor de todos cuantos encontremos. Ayúdanos a llegar a todos los que tienen necesidad de tu consuelo, comenzando en nuestras propias familias.
Padre Misericordioso, concédenos, por la intercesión de la Madre Teresa, la gracia de creer como ella creyó, que Tú quieres amarnos precisamente donde somos más débiles, necesitados y pobres. Que su intercesión obtenga el favor (aquí se menciona la gracia solicitada) que deposito ante Ti como Tu hijo.
Amén

Beata Mª Sagrario de San Luis Gonzaga

Oración a beata Mª Sagrario

Nació en Lillo (Toledo) el 8 de enero de 1881. Cursó la carrera de Farmacia, siendo una de las pioneras en alcanzar esa titulación en España, la primera mujer que, en Madrid, regentó farmacia propia. En 1915 entró en el Carmelo de Santa Ana y San José de Madrid. Por su espíritu de oración y su amor a la Eucaristía encarnó perfectamente el ideal contemplativo y eclesial del carmelo teresiano. Fue priora de su comunidad y sufrió el martirio, gracia ansiada por ella, con la entereza de la fe y el ardor de su amor a Cristo. Fue en la misma tapia del cementerio de San Isidro, un poco más allá de la Ermita del Santo, el 15 de agosto de 1936. Fue beatificada por San Juan Pablo II el 10 de mayo de 1998 y declarada patrona (secundaria) de los farmacéuticos españoles en 2014.

Oh, Jesús, que dijiste: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”, por la entrega que de ella te hizo tu amada discípula, la Beata María Sagrario, prefiriendo morir antes que serte infiel, te suplicamos que infundas en nuestra alma el espíritu de oración y sacrificio, de que nos dio ejemplo en su vida y heroica muerte. Dígnate glorificarla con la canonización en la Iglesia, y concédenos ahora la gracia que por su intercesión te pedimos.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Los difuntos

Preces por los difuntos

PRECES POR LOS DIFUNTOS

Oremos a Dios, Padre todopoderoso, que ha resucitado a Jesucristo de entre los muertos y vivificará también nuestros cuerpos mortales y digámosle: R./ Señor, danos la vida en Cristo.

Padre santo, ya que por el bautismo hemos sido sepultados con Cristo en la muerte, y con El hemos resucitado, haz que de tal forma andemos en vida nueva, que aún después de nuestra muerte vivamos para siempre con Cristo.
R./ Señor, danos la vida en Cristo.

Padre providente, que nos has dado el pan vivo bajado del cielo para que lo comamos santamente, has que al comerlo tengamos Vida eterna y resucitemos en el último día.
R./ Señor, danos la vida en Cristo.

Señor, que envíaste un ángel para que confortara a tu Hijo en la agonía de Getsemaní, dígnate consolarnos en nuestro tránsito con la dulzura de tu esperanza.
R./ Señor, danos la vida en Cristo.

Tú que libraste a los tres jóvenes del fuego ardiente, libra también las almas de los difuntos del castigo que sufren por sus pecados.
R./ Señor, danos la vida en Cristo.

Dios y Señor de vivos y muertos, que resucitaste a Cristo del sepulcro, resucita también a los difuntos y, a nosotros, danos un lugar junto a ellos en tu Gloria.
R./ Señor, danos la vida en Cristo.

Padre nuestro….