La relación entre los esposos

Pero en la familia también hay que plantear cómo se refuerza la amistad entre los cónyuges. Con frecuencia, las discusiones en el seno del matrimonio suelen estar originadas por defectos en la comunicación. Las causas pueden ser muy variadas: una distinta forma de ver las cosas, haber permitido que la rutina se adueñe del día a día, dejar que salga a flote un momento de mal humor… En cualquier caso, se ha perdido el hilo del diálogo.

Lo que esperan los hijos de los padres no es que sean muy inteligentes o especialmente simpáticos, o que les den acertadísimos consejos; ni tampoco que sean grandes trabajadores o les llenen de juguetes, o que les permitan gozar de estupendas vacaciones. Lo que los hijos desean de verdad es ver que sus padres se quieren y se respetan, y que los quieran y los respeten. La fidelidad matrimonial del marido y la mujer es el cimiento sobre el que crece la familia.*

 

(*) Es conveniente leer los puntos 460-462 del Compendio del Catecismo.