Seamos Iglesia recién nacida por el Espíritu Santo

Así nació la Iglesia. Del costado abierto de Cristo, de su corazón, de su Resurrección, de su Espíritu… y con los mismos amigos de siempre, sin trampas, sin cambiar de “elegidos”. Así nació, Cristo fue a buscarlos, uno por uno, los llamó, los perdonó, los invistió de gracia y los envió con su autoridad. Fue Él. Fue con su Espíritu. Fue con Pentecostés.

No es habitual que tras una reprimenda del jefe o del superior, te asciendan en el trabajo. No es lo más prudente que el dueño de una gran empresa se la encomiende con toda confianza a aquellos empleados a los que acaba de desenmascarar, sacándolos de una casa en la que estaban encerrados por miedo a que los reconocieran. Por miedo a que los identificaran con esta empresa.

Re-elegidos

¿Qué ha hecho Cristo con sus Apóstoles? Re-elegirlos. Darles el Espíritu Santo. Y confiarles absolutamente todo. La gracia de su Misterio Pascual. La autoridad sobre sus Sacramentos. El magisterio de la Palabra de Dios. La tarea de configurar a cada nuevo discípulo con el Maestro: “Id y haced discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolos a cumplir y a guardar todo lo que os he mandado”.

Un mes de mayo muy especial

¿Qué sucede este mes de mayo? Nada más y nada menos que aquello. Este mes de mayo a nosotros, que estamos celebrando las Bodas de Oro de nuestro templo y el Año Jubilar de San Isidro, nos viene a buscar Cristo. Viene a reelegirnos. A darnos el Espíritu. A encomendarnos todo. Viene en la persona de nuestro Apóstol, Don Carlos, que presidirá la Eucaristía y bendecirá la imagen de Sta. María de la Cabeza que acaban de regalar a nuestra parroquia. Y presidirá la Eucaristía del domingo 15 a las 13:00 en la Pradera, culminando así la gracia que hemos recibido durante todo este Año Jubilar.

Así nace la Iglesia. Así nacemos tú y yo. Celebrando las Primeras Comuniones, las Confirmaciones, Bautismos de Adultos y de niños… ¡Viviendo un nuevo Pentecostés! ¿Estás dispuesto a dejarte reelegir también? ¿Estás decidido a entre- garle a Cristo tu presente y tu futuro de todo corazón?

Con valentía. Con audacia. Seamos Iglesia recién nacida por el Espíritu Santo.