Celebración de la unción de enfermos

 

Esta celebración ha sido una maravilla.

Realmente hemos podido sentir todos una caricia de Dios, tal y como dijo el padre Juan Carlos en las palabras finales de la Eucaristía.

El número de personas que recibieron la Unción fue muy grande, casi setenta.

 

Podía palparse lo que significa que Dios es Amor

Pero no menos fueron los miembros  de la comunidad parroquial implicados en acogerles, recibirles o en  ir a buscarles. También acompañando  con sus canciones  desde el coro durante la ceremonia. Después, en ponerles una peliculita, acompañarles en su estancia, invitarles a merendar, decorar  y  preparar  tanto la comida como el salón,  para esa merienda fraterna. Realmente fue un espectáculo del Amor de Dios.

Las familias que vinieron quedaron realmente conmovidas, incluso los sacerdotes estaban emocionados. Podía palparse  lo que significa que Dios es Amor.

 

Un sacramento que asocia a los enfermos a Cristo

Fue un encuentro preparado con una catequesis previa, el viernes de la semana anterior, para entender mejor su sentido. Un sacramento que unió más estrechamente a nuestros mayores y a nuestros enfermos a Cristo, porque ellos están ligados a Cristo de manera muy especial por su enfermedad, su debilidad, su edad.

El propio Jesús lo dice en el Evangelio: “Conmigo lo hicisteis”.  Esto se hace especialmente verdad en la Unción de enfermos,  que asocia a la misión de Cristo a los cristianos que están compartiendo con el su Pasión. De modo que el dolor se hace redentor, el sufrimiento, el cansancio y la edad, son sanación para el mundo.

Los cristianos que experimentan la debilidad, la fragilidad, la ancianidad o la enfermedad, se convierten en protagonistas de la misión salvadora de Cristo, que en este momento sigue ofreciéndose en ellos al Padre para la salvación del mundo.

Es realmente  un privilegio para una familia contar con un miembro así .

Y es un honor para una comunidad cristiana contar con un número grande de miembros así.

Miembros dolientes de Cristo que salvan al mundo y que purifican la contaminación (que este mundo sufre a causa del pecado), a través de su carne, de modo que el dolor se convierte en Amor, el sufrimiento se convierte en intercesión y las quejas se convierten en agradecimiento.

Bendito sea el nombre del Señor.

 

Pedro J. Lamata