Gracias a la experiencia del Camino de Emaús, he vuelto a renacer. He encontrado a Dios en cada aspecto de mi vida cotidiana, y esto me ha permitido ser más consciente de mi existencia y de los regalos que me rodean. Emaús me ha enseñado a amar profundamente todo lo que me rodea y a ser verdaderamente feliz.

Antes, solía pasar por la vida sin detenerme a ver las maravillas que Dios pone en nuestro camino. Ahora, cada día es una oportunidad para sentir Su presencia y Su amor. He aprendido a valorar cada momento, a cada persona, y a encontrar alegría en los pequeños detalles. No solo me ha acercado a Dios, sino que también me ha ayudado a amarme a mí misma y a los demás.

Siento una gratitud inmensa por este renacimiento espiritual. Emaús ha sido el puente que me ha llevado a una vida mucho más feliz, donde la fe y el amor son mis guías constantes.

¡Gracias Servidoras y hermanas caminantes, siempre os llevaré un mi corazón!

Almudena Porres

La experiencia de Emaús ha sido muy importante para mí, muy bonita, la recomiendo a todo el mundo. La pena que tengo es que ha sido muy cortita, yo me hubiera quedado mucho más.

En Emaús te encuentras con el Espíritu Santo, con Jesús, con tu yo interior. No tengo palabras para explicarlo, solo puedo animar a todos a caminar.

El círculo de caminantes y servidoras se hacen una piña contigo y te hacen vivirlo de una forma muy personal e íntima. La pena es que solo se puede caminar una vez en la vida!!!

Mª Lourdes López

Servir en Emaús es algo que no me quiero perder. Lo que es bueno para mi, lo quiero para el resto. Difícil explicar lo que se siente cuando estás en el retiro. Son días especiales. La atmósfera, el ambiente, el recogimiento que allí se vive, tan alejado de la vida cotidiana siempre llena de obligaciones y horarios, facilitan mis momentos de oración.

Si al caminar sientes que Dios está siempre a tu lado, servir es una continuación del camino iniciado. Cada servicio es para mí un paso más en mi vida espiritual. Son días sin prisas, con mucha Paz que invita a abrir los ojos del alma, a repasar lo bueno y lo malo que hay en mi vida. Lo que hay que mejorar. Son momentos de oración con Dios.

Isabel Tejera