¿Es el matrimonio un invento humano?

El mismo Dios es autor del matrimonio. La íntima comunidad conyugal entre el hombre y la mujer es sagrada, y está estructurada con leyes propias establecidas por el Creador y que no dependen del arbitrio humano. La institución del matrimonio no es una injerencia indebida en las relaciones personales íntimas entre un hombre y una mujer, sino una exigencia interior del pacto de amor conyugal: es el único lugar que hace posible que el amor entre un hombre y una mujer sea conyugal, es decir un amor electivo que abarca el bien de toda la persona en cuanto sexualmente diferenciada. Este amor mutuo entre los esposos “se convierte en imagen del amor absoluto e indefectible con que Dios ama al hombre. Este amor es bueno, muy bueno, a los ojos del Creador. Y este amor es destinado a ser fecundo y a realizarse en la obra común del cuidado de la creación. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla”. 

Es conveniente leer los puntos 337 al 340 del Compendio del Catecismo.