El día 27 de mayo mi hija recibió el sacramento de la Confirmación.

Ella es quién ha decidido que quería decir sí a recibir el Espíritu Santo, sin sentirse obligada, sin hacerlo porque esté de moda… solo como la mejor respuesta a todo lo que Dios le ha concedido hasta ahora y con muchas ganas de vivir lo que está por venir.

Yo como madre, ese día lo que estaba era agradecida, porque veo que su corazón está lleno de amor a Dios y esto le hace ser feliz.

Agradecida, porque no estaba sola. La Iglesia, su parroquia, sus sacerdotes, sus feligreses y su padrino estaban allí rodeándola con sus brazos. El Señor le está poniendo personas tan buenas en su vida, que hace que en este camino se sienta muy acompañada.

Agradecida, porque siente San Fulgencio y San Bernardo como su casa, como un lugar en el que realmente está protegida, lo pasa bien y quiere dar todo lo que ella pueda ofrecer.

Agradecida porque su familia estábamos allí. Desde los abuelos, que son los primeros que nos mostraron tu camino Señor, sus padrinos de bautismo, grandes amigos, sus hermanos, su padre y yo.

Fue un día inolvidable, pero hay que seguir y yo continuaré con mi oración, con mis charlas con el Señor, confiando y dejando todo en sus manos.

 

Cristina